Ansiedad ante los mensajes de WHATSAPP

Cuando nos llega un mensaje de WhatsApp podemos encontrarnos ante muchas situaciones, pero todas ellas tienen algo en común: la inmediatez


La App se ha convertido en una mensajería instantánea de la que dependemos de ella para todos los ámbitos de nuestra vida, tanto personal como profesional. 

WhatsApp ahora engloba al correo, a los mensajes de texto, a las llamadas, a las reuniones e incluso a las citas

Dependemos de ella para todo y sin ella parecía imposible concebir el mundo. ¿Cuánto tiempo podemos pasar sin mirar sus notificaciones?

Su uso para todos los ámbitos ha hecho de esta nueva mensajería que sea algo muchas veces intrusivo en nuestro día a día. Con ella hemos perdido el derecho a la intimidad, al tiempo y en muchas ocasiones a la razón.

Miles de grupos de amigos, grupos de familia, grupos de trabajo, chats privados…

¿Cuántos mensajes podemos recibir al cabo del día y con cuánta inmediatez debemos de responderlos?

Ahora podemos pedirle cita o consultarle a nuestro centro de salud a través de esta App, al veterinario, peluquería, librería, tienda, técnicos… ya no sólo hablamos con familiares y amigos, hemos convertido esta App en algo más que en una conversación informal. Ahora debemos llevar cuidado con nuestra foto de perfil, con nuestros estados, nuestras conexiones y hasta nuestras últimas actualizaciones, porque tenemos a prácticamente toda nuestra red de contactos metidos en lo que antes era algo más íntimo y privado. 

Esto ha generado que se produzca un sensación de ansiedad entorno a esta red, ya que tantos mensajes, el tiempo invertido, la constante actualización para ver qué está pasando, quién se ha puesto en contacto con nosotros y la inmediatez para responder a los mensajes se ha convertido en el pan de cada día de más de 2.000.000 millones de usuarios en el mundo, tal y como afirma WhatsApp.

Un estudio realizado ya en el año 2016 por el profesor de la Universitat Pompeu Fabra, Fondevila Gascón, mostraba que más de la mitad de los encuestados se habían sentido sentido estresados por la necesidad (no real, sino psicológica) de responder inmediatamente a un mensaje de Whatsapp.


“La disponibilidad y la conectividad de las personas es la base de su autoafirmación. Yo elijo con quién hablo y cuándo lo hago”. Son las palabras del psicólogo Pablo Viudes, palabras que valdría la pena tenerlas en cuenta para cambiar la forma de utilizar WhatsApp.

No es malo apagar de vez en cuando el móvil para descansar de él, tampoco lo es no contestar de inmediato a todos los mensajes que llegan. Cada persona debe administrar su tiempo de estar “conectado” y también su propia privacidad. 

No  tenemos porque dar explicaciones ni justificarnos porque no hayamos contestado un mensaje en el ¨tiempo esperado actualmente”, si una persona se enfada porque no se le ha contestado en ese tiempo estimado, es su problema, no el nuestro. Hacer lo contrario sólo empeorará el problema, ya que si contestamos sin parar a todos los mensajes que recibimos y no somos capaces de aplazarlos y dejarlos a un lado, podemos generar un espacio de dependencia, tanto hacia las personas a las que les contestamos sin parar como hacia nosotros mismos con esta App. Así lo afirma Pablo Viudes.


La “hipótesis del sociómetro” (acuñada por Leary, Tambor, Terdal y Downs) establece que  si un mensaje nuestro ha sido respondido o no es un intento de revisar nuestro estatus de inclusión. Siguiendo esta hipótesis, los mensajes que no se contestan pueden generar a muchas personas un rechazo o exclusión y la sensación de peligro, lo que puede derivar en ansiedad. Los investigadores de la Universidad de Buenos Aires, Giménez y Zirpoli, concretan tres trastornos asociados a este mal uso de Whatsapp:

  • El síndrome de la llamada imaginaria: consiste en imaginar que tu móvil ha sonado o vibrado sin que en realidad haya ocurrido.
  • Nomofobia: compuesto de “no” + “móvil” + “fobia”: el miedo a quedarse sin móvil, es decir, la angustia que algunas personas experimentan cuando no tienen acceso a su teléfono.
  • El síndrome del doble check: ansiedad que sufre el emisor al ver que el destinatario no responde, sabiendo que el mensaje le ha llegado y que lo ha leído o se ha conectado después de recibirlo.

Un estudio de la Asociación Estadounidense de Psicología de 2017 reveló que comprobar constantemente los mensajes contribuye significativamente a nuestros niveles de estrés.

TECNOESTRÉS

El tecnoestrés está relacionado con los efectos psicosociales negativos derivados del uso de las TIC. Podría definirse el tecnoestrés como un tipo de enfermedad que deriva de la falta de competencia ante el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías.

Existen diferentes tipos:

  • Tecnoansiedad: los síntomas más destacados son la tensión y malestar por el uso de las TIC, la activación fisiológica no placentera, ansiedad por el uso de tecnologías, así como pensamientos negativos.
  • Tecnofobia: las características más destacadas son el miedo y la ansiedad. Esta gira entorno a la resistencia de hablar o pensar de la tecnología, tener ansiedad o miedo hacia las TIC y pensamientos hostiles, así como agresivos, hacia la tecnología.
  • Tecnofatiga: es aquella caracterizada por el agotamiento cognitivo y mental, así como por el cansancio.
  • Tecnoadicción: es el impulso incontrolable a utilizar las TIC todo el tiempo y en cualquier lugar durante largos periodos de tiempo. Dichas personas suelen estar siempre al día de los últimos avances tecnológicos, volviéndose con el tiempo personas dependiente de la tecnología.

DEAR SERENA…

Un comentario en “Ansiedad ante los mensajes de WHATSAPP

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