Nuestro “Mal Carácter”

Nadie puede decir que siempre ha actuado bien, que nunca se ha enfadado o que no han existido discusiones en su vida. 

En muchas ocasiones, hemos podido sacar nuestro mal genio, mal carácter, haber actuado de una manera poco adecuada, haber tenido comportamientos tóxicos


  • Cuando nos movemos con ira, ponemos a la otra persona en una situación complicada en la que solo tiene dos salidas: obedecer con resentimiento o redoblar la apuesta, es decir, en ninguna de las dos situaciones, la otra persona actuará de buena voluntad y de la manera en la que a ella le parecería correcto. La otra persona solo intentará defenderse frente a ti. 
  • Cuando gritamos, también agotamos todos nuestros argumentos para solucionar un tema, nos quedamos sin recursos. Pensamos que estamos ganando, pero al revés, lo que estamos haciendo es perder nuestras formas y toda nuestra razón. En el momento en el que empezamos a gritar, perdemos toda razón, ya que cuando no tenemos recursos para manejar una situación levantamos la voz para silenciar la reacción del otro, pero lo que en realidad logramos es limitar a la otra persona. 

Si el perro siempre “ladra” ante cualquier circunstancia, su ladrido pierde poder, porque nadie lo toma en serio. Por su falta de silencios, su comunicación pierde valor.

  • Cuando alguien te provoca, está eligiendo una estrategia, te está invitando a su batalla y si muerdes ese anzuelo, habrás entrado en su batalla. Si libras la batalla equivocada, aunque ganes, perderás.
  • Cuanto más explotamos, más nos recargamos y más nos habituamos a generar nueva ira. ¿Qué quiere decir esto? Que no es bueno explotar ni tampoco contenerse. Debemos encontrar un equilibrio entre ambos, saber qué decir y qué callar y decirlo de la mejor manera posible. No podemos guardarnos todo lo que sentimos y un buen día que una gota colme el vaso ni tampoco siempre estar callados. 

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA RESOLVER UNA DISCUSIÓN O UN ENFADO?

  • Para rebajar nuestra ira lo mejor es hacer alguna actividad física, poner la ira en palabras, evitar las palabras que nos hieran o nos hagan sufrir o usar tiempo muerto. 
  • En vez de buscar aplastar al otro cuando nos enfadamos, debemos preguntarnos ¿cómo podemos resolverlo?
  • Cuando dos personas discuten no tienen que buscar quién tiene la razón, sino sentarse a analizar de qué manera pueden resolver sus diferencias. 
  • La humildad es una actitud interior de aprendizaje, y el aprendizaje es el camino al éxito.
  • Tenemos que meternos en la cabeza que ser “humilde” no implica el autodesprecio.
  • Debemos preguntar en vez de afirmar, en lugar de condenar.
  • Cambiar la queja por pedir.
  • A veces, quien vence es la dulzura.
  • La mejor manera de persuadir, de convencer al otro es exponer nuestro punto de vista como resultado de nuestra propia experiencia.
  • Pedir perdón es un acto de grandeza
  • Recibir un castigo nos redime, pero si no hay un cambio de actitud, solo experimentamos alivio en lugar de corregir conductas


Estos son algunos puntos que podemos coger de ejemplo y podemos anotarnos. Cuando tengamos una discusión, cuando veamos que empezamos a tener mal carácter… tener en mente algunos consejos y utilizarlos es una buena forma de ir mejorando día a día y de hacer nuestra vida más sencilla y positiva, no sólo para nosotros mismos, sino también para los demás. 

Algunos fragmentos están sacados del autor: Bernardo Stamateas

Este autor tiene varios libros como: fuerza interior o nudos mentales que a nivel mental pueden ayudar para encontrar el equilibrio que andamos buscando muchas veces. 

DEAR SERENA…

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